Migrañas: todo sobre un problema crónico
·Magazine nº19, Mayo del 2007.
·Sección: Artículos de Interés - Categoría: Salud

Autor: E. Rodríguez

Las migrañas o jaquecas son un tipo de enfermedad crónica que afecta a más del 90% de los hombres y mujeres al menos una vez en su vida. Sus causas siguen siendo en parte un misterio para la neurología, para la que supone más del 5% de sus consultas, aunque se sabe que es una enfermedad de origen hereditario y que se manifiesta mediante intensos dolores de cabeza (cefaleas) de carácter repetitivo y cuya duración puede estar entre las 4 y las 70 horas.

Uno de los tipos de migraña más agresiva es la conocida como “con aura”, que se anuncia en forma de alteraciones en la vista (manchas, puntos negros, líneas luminosas) y que provoca debilidad en parte del cuerpo y alteraciones en el sistema nervioso. Las jaquecas presentan además otros síntomas como vómitos, náuseas o fotofobia (sensibilidad extrema a la luz). Por su parte, la “cefalea de racimo”, una migraña nocturna que sufren sobre todo las mujeres, se caracteriza por un dolor localizado en un lado de la cabeza que baja hasta el ojo.

Aunque no existe un patrón definido de su casuística, los ataques de migraña pueden generarse por estrés emocional, el tabaco, cambios en las costumbres del sueño, reacciones alérgicas o incluso cambios en los ciclos de la menstruación. De hecho, las hormonas son un factor clave que determina que las mujeres sean el grupo más afectado debido a los cambios de los niveles hormonales durante la ovulación, que pueden desencadenar ataques.

En cuanto a los factores dietéticos relacionados, cabe mencionar los alimentos que contienen una sustancia llamada “tiramina”, que favorece la aparición del primer dolor de cabeza, y que está presente en chocolates, plátanos, nueces, mantequilla o en quesos fermentados y curados. También se desaconsejan el “glutamato monosódico” de algunas salsas preparadas y los nitratos que se encuentran en las carnes de hamburguesa o en el beicon. Además, algunos estudios relacionan determinadas alergias a los alimentos (especialmente a los lácteos y a las proteínas del gluten) con el desencadenamiento de esta enfermedad.

Si bien no existe una cura concreta para la migraña, evitar los síntomas que la desencadenan en sus primeros compases puede ayudar a evitar dolores mucho más intensos. Los especialistas recomiendan descansar en un lugar silencioso y con poca o nula luz e ingerir líquidos para evitar la deshidratación que pueden provocar los vómitos. Cuando la cefalea se relaciona con espasmos, se recomienda la aplicación local de calor o compresas de hielo, así como el uso de una almohada cervical. Los analgésicos como el ibuprofeno o la aspirina pueden ayudar en esos primeros momentos de dolor leve, aunque este tipo de medicación debe utilizarse únicamente en estos casos porque sus efectos pueden llegar a ser los contrarios si se abusa de ellos. Cuando los tratamientos médicos basados en medicamentos coadyuvantes – combinados siempre con analgésicos- tampoco funcionan, los antidepresivos recetados en pequeñas dosis pueden prevenir ataques.

Cuando la migraña viene generada por el estrés, puede atenuarla un baño caliente acompañado de aceites de lavanda o azahar. Además, la medicina convencional en países como Alemania o Estados Unidos empieza a recomendar la acupuntura o la estimulación eléctrica por sus buenos resultados analgésicos y sedantes en los casos en que el dolor resulta demasiado agudo.


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