Zanahoria: riqueza de raíz
·Magazine nº25, Diciembre del 2007.
·Sección: Artículos de Interés - Categoría: Nutrición

Autor: Estefanía Rodríguez

La zanahoria es uno de los alimentos más completos que existen en cuanto a riqueza nutricional debido a su eficaz aporte de sales minerales y vitaminas. Sin embargo, tradicionalmente solo se han resaltado sus propiedades para el cuidado de la piel y la salud visual.

La parte comestible es su jugosa raíz, que según las regiones y variedades puede ser naranja, blanca o amarilla. La raíz de la zanahoria es, después del perejil, el alimento con más alto contenido en betacarotenos, un componente formado por más de 500 sub-compuestos naturales que el hígado humano transforma en la codiciada vitamina A. Si el organismo necesita una media de 2 miligramos de esta vitamina al día, la zanahoria, tanto cruda como cocida, puede aportar del orden de los 4 miligramos, por lo que se convierte en ingrediente fundamental en las dietas en edad de crecimiento. Paralelamente, el betacaroteno neutraliza los radicales libres, y por ello puede ayudar a prevenir algunos tipos de cáncer al impedir la degeneración de las células en un estadio primitivo.

La zanahoria también es rica en potasio y hierro, y por tanto, recomendable para una buena salud del riñón (estimula la secreción de bilis), para mejorar la salud visual y para evitar la aparición de anemias. Todos estos componentes, más otros como el magnesio o el sodio la convierten en un eficaz antioxidante, y por tanto en una regeneradora natural de la piel, castigada por la exposición al sol o por el paso del tiempo.

Además, sus importantes niveles de ácido fólico garantizan una buena salud cardiovascular y reducen el riesgo de espina bífida en el embarazo. Después del parto, su ingesta ayuda a la secreción de la leche materna. Y gracias a sus niveles de pectina, es antidiarreica, mientras que los oligoelementos que posee ayudan a una buena mineralización del organismo.

Por todo esto se recomienda ingerirla rallada después de las comidas, para acabar con el estreñimiento u otros desarreglos digestivos e infecciones intestinales como cólicos y gases. En este último caso, también puede tomarse en forma de zumo durante varias veces al día para reforzar su acción antiséptica. Además, mezclada con limón y miel, la raíz también puede contrarrestar los efectos de catarros o bronquitis.

Y por si todo esto fuera poco, la semilla de la zanahoria es ligeramente diurética, fortalece el crecimiento del pelo y de las uñas, y aumenta los niveles de glóbulos rojos, ayudando a regular la menstruación. Además, sus sustancias aromáticas estimulan el apetito, y para quien desea aprovecharla por completo, conviene indicar que sus hojas contienen un importante aporte de vitamina C, por lo que también pueden incluirse en sopas y guisos.

Aplicada sobre la piel, en forma de cremas y cataplasmas, es adecuada para tratar el acné, quemaduras o heridas, o simplemente como tonificante.

A la hora de consumirlas, hay que conservarlas en lugar fresco y ventilado, ya que de lo contrario se acelera el deterioro de sus propiedades. Si son frescas, pueden conservarse sin problema durante varias semanas, aunque tampoco viene mal congelarlas para consumirlas en algunos meses.


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